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Ἀρχική σελίς
Ἀρχική σελίς

Mensaje de Navidad 2014 del Patriarca Ecuménico.

Ἐπιστροφή
Ἐπιστροφή

Prot. No. 1377

DECLARACION PATRIARCAL
SOBRE LA SANTA NAVIDAD

+BATOLOME
POR LA MISERICORDIA DE DIOS ARZOBISPO DE CONSTANTINOPLA, NUEVA ROMA
Y PATRIARCA ECUMENICO
A TODA LA PLENITUD DE LA IGLESIA LA GRACIA, LA COMPASION Y LA PAZ DEL SALVADOR CRISTO NACIDO EN BELÉN

***

Hermanos e Hijos amados en el Señor,

“Cristo desde los cielos, responded!”

Se ha revelado sobre la tierra Dios y se ha revelado al mismo tiempo el hombre perfecto y la inconcebible dignidad de la persona humana. Los hombres modernos especialmente vivimos la situación luego de la caída, en la cual cotidianamente constatamos conjuntamente con el salmista que “todos se desviaron, a una se han corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.” (Sal. 13-14, 3; Rom. 3, 12-13).

Antes de la encarnación de Cristo no podía el hombre imaginarse la inconcebible dignidad de la persona humana, pues luego de la caída adoleció y se corrompió. Solamente aquellos hombres que fueron muy iluminados percibieron antes de Cristo la dignidad de la persona humana y ante la duda del salmista “¿qué es el hombre, a fin de que lo recuerde?” (Sal. 8, 5) proclamaron: “lo hiciste poco menor que los ángeles y lo coronaste de gloria y honor” (Sal. 8, 6).

Esta dignidad suprema de la persona humana la reveló el Teántropo Soberano y, desde entonces, recurrentemente se repiten declaraciones de Estados, Gobiernos y grupos sociales como así también Tratados Internacionales referidos al respeto de la persona humana y de sus derechos.

Sin embargo, en nuestros días, observamos corrientemente la peor humillación de la persona humana, su deshonra y su vilipendio. Debemos, pues, si queremos ser dignos de la gloria y el honor con las cuales nuestro Creador “que se hizo hombre por nosotros” adornó a la persona humana, realizar todo lo necesario a fin de que de una vez y por todas concluya esta creciente conducta deshonrosa contra la persona humana.

Observamos sorprendidos el “drama de Belén” que se repite constantemente. Pues se trata de un drama y no de un hecho gozoso, ya que es ignorado el Verbo de Dios envuelto en pañales y acunado en un pesebre, y su creación, el hombre, no es tratado como “imagen de Dios”.

Nuestra Santa Iglesia Ortodoxa y su Teología enseñan que el hombre y el cuerpo humano son dignos de pleno respeto, pues se unieron a Dios en la persona del Dios hecho carne. Por lo cual, debemos todos extender nuestros esfuerzos a fin de que sea respetada por todos la dignidad de la persona humana.

Con gran congoja del corazón y profunda pena el Patriarcado Ecuménico, y personalmente nuestra Humildad, observamos las actuales y crecientes olas de violencia y barbaridad que todavía hoy siguen azotando a diferentes regiones de nuestro planeta, y especialmente en el Medio Oriente a los cristianos locales, en el nombre, muchas veces, de la religión. No hemos de detenernos de proclamar desde este sacro centro de la Ortodoxía hacia todos, los hermanos Primados de las Iglesias Cristianas Ortodoxas y de las demás Iglesias, los representantes de las diferentes religiones, los líderes de los Gobiernos y hacia todo hombre de buena voluntad, -especialmente hacia aquellos que por alguna determinada incitación o no, ponen en riesgo su propia vida a fin de quitar otras vidas humanas, prójimos, creaciones tambien de Dios- , y hacia toda dirección que no es posible que exista ninguna forma de verdadera y legítima religiosidad o espiritualidad sino está basada en el amor hacia la persona humana. Cualquier forma ideológica, social o religiosa que desprecia al hombre como creación a imagen de Dios y enseña o permite la muerte de nuestro prójimo, especialmente a través de una manera primitiva y violenta, seguramente ninguna relación tiene con el Dios del amor.

Colocando, hermanos e hijos, nuestros ojos sobre la situación actual que reina en este mundo alejemos nuestro rostro de los horrendos sucesos de odio y enemistad que azotan a la humanidad y nos llegan aún más vívidos a nuestros ojos y oídos a través de los actuales medios de comunicación masiva provocando de esta manera consternación por los horrores que suceden, y coloquemos como fuerte antídoto a la violencia actual la “última pobreza” de Dios que tanto sorprendió a los magos y al mundo, la cual siempre opera como amor. Esta es la fuerza secreta de Dios, la fuerza secreta de la Iglesia Ortodoxa, la fuerza oculta de la generación de los cristianos: la fuerza que vence y trasciende a través del amor toda clase de violencia y maldad.

De esta manera, pues, evaluando la situación de las cosas humanas durante esta presente Navidad, deseamos que vivamos todos la alegría del absoluto respeto de la dignidad de la persona, del prójimo, y el término de la violencia de toda clase, y la victoria a través del amor que proyecta Aquel que tomó carne, el “Ángel del gran consejo”, el “Señor de la Paz” y Salvador Nuestro Cristo.

De este Señor de la Gloria, la paz y el amor, nacido y hecho hombre por nosotros, la Gracia y su infinita Misericordia y Complacencia sean con Vosotros todos.

Navidades 2014.

+B(artolomé) de Constantinopla
ferviente suplicante ante Dios de todos vosotros.