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Ἀρχική σελίς
Ἀρχική σελίς

Synaxis de los Primados de las Iglesias ortodoxas
Fanar, Μarzo 6 al 9 de 2014
Mensaje

Ἐπιστροφή
Ἐπιστροφή

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Por la gracia de Dios, los primados de las Santísimas Iglesias ortodoxas autocéfalas, a los fieles ortodoxos de todo el mundo, a todos nuestros hermanos y hermanas cristianos, así como a todas las personas de buena voluntad: extendemos la bendición de Dios y nuestro saludo de amor y paz.

"Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes y los mencionamos en nuestras oraciones, recordando ante nuestro Dios y Padre la obra de vuestra fe, el trabajo de amor, y la tenacidad de vuestra esperanza en nuestro Señor Jesucristo." (1 Tes. 1,2 - 3)

1. Habiendo sido convocados por la gracia de nuestro compasivo Dios, a través de la invitación del Arzobispo de Constantinopla y Patriarca Ecuménico Bartolomé, en el Fanar, desde el 6 al 9 de Marzo de 2014; habiendo deliberado en el amor fraterno asuntos concernientes a nuestra Santa Iglesia hoy, y concelebrando en la iglesia patriarcal de San Jorge, en la ocasión gloriosa del domingo de la Ortodoxia, nos dirigimos a vosotros con estas palabras de amor, paz y consuelo.

Puesto que nuestra Iglesia Una, Santa, Católica, Apostólica, y Ortodoxa mora en el mundo, también experimenta los desafíos de cada época. Fiel a la Sagrada Tradición, la Iglesia de Cristo está en constante diálogo con cada período de tiempo, sufriendo con los seres humanos y compartiendo sus angustias. Ya que "Jesucristo es el mismo ayer, hoy , y por los siglos". (Heb. 13.8) .

Las pruebas y los desafíos de la historia son especialmente agudos en nuestros días, y los cristianos ortodoxos no pueden permanecer al margen o ser indiferente a ellos. Es por esto que nos hemos reunido "en un mismo lugar" (Hch. 2,1) con el fin de reflexionar sobre los problemas y las tentaciones que enfrenta la humanidad hoy en día. "Hay enfrentamientos fuera y miedo dentro." (II Cor. 7, 5) Estas palabras apostólicas son también válidas para la Iglesia de hoy.

2. Al reflexionar sobre el sufrimiento de la gente en todo el mundo, expresamos nuestro apoyo al martirio y nuestra admiración por el testimonio de los cristianos en Oriente Medio, África y otras partes del mundo. Hacemos un llamado a considerar su doble martirio: por su fe, así como por la salvaguardia de su relación histórica con las gentes de otras creencias religiosas. Denunciamos la falta de paz y estabilidad, lo que está provocando a los cristianos que abandonen la tierra donde nació nuestro Señor Jesucristo, y desde donde la buena nueva se extendió a todo el mundo.

Nuestra simpatía se extiende a todas las víctimas de la tragedia en Siria. Condenamos toda forma de terrorismo y detracción de la religión. El secuestro de los Metropolitanos Pablo y Youhanna, de otros clérigos y de las monjas del Convento de Santa Tecla, en Maalula sigue siendo una herida abierta, y exigimos su liberación inmediata.

Hacemos un llamamiento a todos los involucrados por el cese inmediato de las acciones militares, la liberación de los cautivos, y el establecimiento de la paz en la región a través del diálogo. Los cristianos en Oriente Medio son un fermento de paz. Paz para toda la gente también significa la paz para los cristianos. Apoyamos al Patriarcado de Antioquía en su ministerio espiritual y humanitario, así como sus esfuerzos para la reconstrucción y el reasentamiento de todos los refugiados.

3. Fervientemente oramos por la negociación pacífica y la reconciliación en oración en la actual crisis en Ucrania. Denunciamos las amenazas de ocupación violenta de los sagrados monasterios e iglesias, y oramos por el regreso de nuestros hermanos en la actualidad fuera de la comunión eclesial a la Santa Iglesia.

4. Una amenaza fundamental para la justicia y la paz  -tanto a nivel local como a nivel mundial- es la crisis económica mundial. Las ramificaciones de ésta son evidentes en todas las capas de la sociedad, donde valores como la integridad personal, la solidaridad fraterna y la justicia a menudo faltan. Los orígenes de esta crisis no son meramente financiera. Son morales y espirituales en carácter. En lugar de conformarnos a los ídolos mundanos de poder, la codicia y el hedonismo, hacemos hincapié en nuestra vocación de transformar el mundo, asumiendo los principios de la justicia, la paz y el amor.

Como resultado del egocentrismo y el abuso de poder, muchas personas socavan el carácter sagrado de la persona humana, dejando de ver el rostro de Dios en el más pequeño de nuestros hermanos y hermanas (cf. Mat. 25, 40-45). Muchos permanecen indiferentes a la pobreza, el sufrimiento y la violencia que azotan a la humanidad.

5. La Iglesia está llamada a articular su palabra profética. Expresamos nuestra preocupación genuina acerca de las tendencias locales y globales que socavan y erosionan los principios de la fe, la dignidad de la persona humana, la institución del matrimonio, y el don de la creación.

Hacemos hincapié en la santidad indiscutible de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. Reconocemos el matrimonio como la unión de hombre y mujer que refleja la unión entre Cristo y su Iglesia. Nuestra vocación es la de preservar el medio ambiente natural como administradores y no propietarios de la creación. En este período de la Gran Cuaresma , exhortamos a nuestros clérigos y laicos para observar un espíritu de arrepentimiento , de experimentar la pureza de corazón , la humildad y el perdón , dando testimonio de las enseñanzas eternas de nuestro Señor Jesucristo en la sociedad.

6. Esta Synaxis de Primados es una bendita ocasión para nosotros a fin de reforzar nuestra unidad a través de la comunión y la cooperación. Afirmamos nuestro compromiso con la importancia primordial de la sinodalidad para la unidad de la Iglesia. Afirmamos las palabras de San Juan Crisóstomo, arzobispo de Constantinopla, que "el nombre de la Iglesia significa la unidad y la concordia, no la división." Nuestro corazón está puesto en el tan esperado Santo y Gran Sínodo de la Iglesia Ortodoxa, a fin de testimoniar su unidad, así como su responsabilidad y cuidado para con el mundo contemporáneo.

La Synaxis acordó en que el trabajo preparatorio para el Sínodo debería intensificarse. Un Comité especial Inter-ortodoxo trabajará a partir de septiembre de 2014 hasta la santa Pascua de 2015, seguido por una Conferencia Pan-Ortodoxa Pre-sinodal que se celebrará en el primer semestre de 2015. Todas las decisiones en el Sínodo y en las etapas preparatorias se toman por consenso. El Santo y Gran Sínodo de la Iglesia Ortodoxa será convocadas por el Patriarca Ecuménico de Constantinopla en 2016, a menos que ocurra algo inesperado. El Sínodo será presidido por el Patriarca Ecuménico. Sus hermanos Primados de las demás Iglesias Ortodoxa Autocéfala se sentarán a su derecha y a su izquierda.

7. Inseparablemente interconectada con la unión está la misión. La Iglesia no vive para sí misma, sinó que está obligada a dar testimonio y compartir los dones de Dios con los que están cerca y lejos. En la participación en la divina Eucaristía y la oración por la ecúmene, estamos llamados a continuar con esta liturgia después de la liturgia, compartiendo los dones de la verdad y el amor con toda la humanidad, de conformidad con el último mandamiento y la promesa del Señor: "Id, y haced discípulos de todas las naciones . . . Y he aquí que yo estaré con vosotros hasta el fin de los tiempos " (Mt 28,19-20 ) .

8. Vivimos en un mundo donde la multiculturalidad y el pluralismo son realidades inevitables, que están cambiando constantemente. Somos conscientes del hecho de que ningún problema en nuestro tiempo puede ser considerado o resuelto sin referencia al nivel mundial, que cualquier polarización entre lo local y lo ecuménico sólo conduce a la distorsión de la forma ortodoxa de pensar.

Por lo tanto, incluso ante la cara de las voces de la disensión, la segregación y división, estamos decididos a proclamar el mensaje de la Ortodoxía. Reconocemos que el diálogo es siempre mejor que el conflicto. El retroceso y el aislacionismo nunca son opciones. Reafirmamos nuestra obligación en todo momento de ser abiertos en nuestro contacto con "el otro": con otras personas y otras culturas, así como con otros cristianos y personas de otras religiones.

9. Por encima y más allá de todos los desafíos, proclamamos la buena noticia de un Dios que "tanto amó al mundo" que Él "puso su morada entre nosotros." Por lo tanto, nosotros los ortodoxos permanecemos llenos de esperanza. A pesar de todas las tensiones, nos atrevemos a espera, sin embargo, en el "Dios todopoderoso, que es y que era y que ha de venir". (Apoc. 1,8) Pues recordamos que la última palabra - la palabra de la alegría, el amor y la vida - pertenece a Él, a quien se debe toda gloria, honor y adoración por los siglos de los siglos. Amén.


En Fanar, 9 de marzo de2014.

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