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Ἀρχική σελίς
Ἀρχική σελίς


DISCURSO CATEQUÉTICO SOBRE EL COMIENZO DE LA SANTA Y GRAN CUARESMA 2011

Ἐπιστροφή
Ἐπιστροφή

Prot. No. 195


BARTOLOMÉ
POR LA MISERICORDIA DE DIOS
ARZOBISPO DE CONSTANTINOPLA-NUEVA ROMA
Y PATRIARCA ECUMÉNICO
A TODO EL PLÉROMA DE LA IGLESIA
QUE SEAN LA GRACIA Y LA PAZ DE NUESTRO SALVADOR Y SEÑOR JESUCRISTO,
Y DE NOSOTROS LA ORACIÓN, LA BENDICIÓN Y EL PERDÓN


Hermanos e hijos amados en el Señor,

“El estadio de las virtudes ha sido abierto, los que quieran competir entrad, renovando la buena lucha de las virtudes”, o mejor dicho, siempre se encuentra abierto este estadio, desde entonces que el misericordiosísimo Señor de la gloria se complació en asumir la naturaleza humana. Desde entonces llama a través de su Iglesia a cada hombre a participar en los infinitos dones de la gracia del Santísimo Espíritu, especialmente en este bendito período de la santa y gran cuaresma.

Hijos amados en el Señor,

La infinita bondad, nuestro verdadero Dios adorado en la Trinidad, sólo por amor ha creado el género humano, a fin de constituir a los hombres, de acuerdo a la posibilidad de la naturaleza humana, participantes y partícipes de la grandeza de su divina gloria. Este es el objetivo exclusivo de la vida del hombre en cada época. Hacia la realización de esta meta tiende toda la tradición espiritual de nuestra iglesia ortodoxa, enseñando, interpretando y proyectando todo el rango de la vida espiritual y las diversas luchas espirituales a las cuales el fiel debe avocarse con templada conciencia.


Cada cristiano a través del sacro misterio del bautismo toma la gracia del Espíritu Santo. Si cada uno comienza con toda su disposición a amar a Dios, entonces la gracia de modo inefable le comunica la riqueza de sus bienes. Aquel, pues, que desea mantener la experiencia de esta gracia intenta con mucha alegría dejar de lado en su alma los bienes que provienen de este presente siglo y de hacer suyo el tesoro oculto de la verdadera vida. Desde el grado en el cual avanza el alma en la lucha espiritual, el divino don de la gracia revela respectivamente la probidad del Señor oculta en sus profundidades, la cual se convierte en el conductor intachable en la multifacética batalla espiritual.

Esta lucha espiritual es continua para todo fiel, y por ello cada uno de nosotros necesita poner como principio cada día, cada momento. “Llegó el tiempo, de las batallas espirituales el principio, contra los demonios la victoria, la templanza armada, de los ángeles la nobleza, la confianza hacia Dios”. La santa y gran cuaresma es como un contínuo comienzo de la regeneración y renacimiento del hombre. Por ello el himnógrafo del Triódion nos orienta correctamente hacia su contenido diciendo que el ayuno corporal, a través de la abstinencia de los alimentos, sino es seguida por la pureza que proviene de la lucha de la liberación de las pasiones, no es causa para la corrección de la vida y como falsa no es aceptada por Dios.

De todas maneras, el que el hombre pueda concentrar su intelecto-alma en la operación del conocimento de Dios y que lo restituya de la desintegración pasional en las creaciones, constituye una obra de mucho esfuerzo y años, sin embargo imprescindible y determinante para su hipóstasis espiritual y para toda su existencia social.  Parece, pues, el camino hacia la virtud, para aquellos que nunca empiezan, duro y exageradamente penoso, no porque en realidad sea así, sinó porque la naturaleza humana se ha acostrumbrado a encontrarse en la facilidad de los placeres. A aquellos, pues, que han logrado llegar a la mitad del camino, éste se les revela agradable y grato.

Muchos, de tiempo en tiempo, ignorando el misterio de la piedad, consideran la tradición ascética ortodoxa como gravosa y conducente del hombre a la perdida de la fantasía creativa, de la iniciativa original, del disfrute de la vida en general y de la felicidad que proviene de ésta. Nada más falso que esto. Todas las cosas que creó Dios las creó muy bien y nos las regaló para que las disfrutemos y para que sean causa de contínua doxología de nuestro gran benefactor. Los mandamientos de Dios, por otra parte, nos conducen y nos describen el correcto uso de sus dones, a fin de que nuestro cuerpo, la fantasía y todas las potencialidades anímicas con todos los bienes materiales sean constituídos realmente en benefactores y bienhechores para la vida del hombre. Contrariamente, la utilización egoísta, autónoma y despreciativa del objetivo que puso el Creador para sus creaciones satisface provisoriamente el egoísmo irracional del hombre y de esta manera termina en resultados absolutamente diferentes a sus expectativas, llevándolo a la desesperación, la tensión y la infelicidad.

Nuestro salvador, el verdadero Dios y verdadero hombre, el deconocido conocido a los humildes y recipientes de su gracia increada, el Señor de la Gloria y Señor de la historia, el que conoce corazones y riñones, el que a través de su divina providencia contiene todas las cosas desde la célula más insignificante de la creación hasta el cosmos todo, inconcebible a la inteligencia humana, es diacrónicamente el camino, la verdad y la vida. Y así como la fuente de vida hipostática no era posible que sea presa de la muerte sinó que la venció y resucitó, así no es posible que exista vida humana que sea conducida a la dignificación del hombre sin la participación en el cuerpo del Cristo resucitado, de su Iglesia Ortodoxa y de la sacra tradición llena del Espíritu Santo. En conclusión, el Señor permanece para siempre, mientras que se revelan falsas las especulaciones de los hombres orgullosos o como inspiradamente dice San Diádoco “nada es más pobre de la inteligencia que de Dios no se elucubre sobre las cosas de Dios”.

Hijos en el Señor amados,

En la entrada a la santa y gran cuaresma los incitamos paternalmente a todos vosotros que no dudéis y no titubeéis en seguir la importante obra de vuestras vidas, en el estadio de la labor espiritual, con valentía y fuerza consumada, a fin de que purifiquéis almas y cuerpos de toda contaminación y logréis acceder al reino de Dios, el cual ya se extiende desde esta vida presente a quienes sinceramente y desde el fondo del alma lo buscan.

La gracia de Dios y su infinita misericordia sean con todos vosotros.

Santa y Gran Cuaresma 2011

+ Bartolomé de Constantinopla
ferviente suplicante de todos vosotros